
La formación continua se consolida como uno de los rasgos distintivos de la profesión ingeniera en España. Los datos del Observatorio de la Ingeniería muestran una intensificación generalizada de la actividad formativa en los dos últimos años, especialmente en aquellas competencias vinculadas a la transformación digital.
El dato más significativo es que el 77% de los profesionales de la ingeniería declara haberse formado recientemente en tecnologías emergentes, entre ellas inteligencia artificial, ciberseguridad, cloud computing, visualización de datos, blockchain o internet de las cosas (IoT). Esta cifra refleja la rapidez con la que el sector está incorporando nuevas capacidades técnicas para responder a los retos tecnológicos actuales.
La actualización profesional también es relevante en otras áreas estratégicas. El 49% ha realizado formación en habilidades de management y liderazgo, y el mismo porcentaje en sostenibilidad, economía circular y transición energética. Por su parte, el 43% se ha formado en gestión de proyectos y metodologías ágiles.
Incluso en ámbitos tradicionalmente más consolidados, la actividad formativa mantiene niveles elevados: entre el 38% y el 41% de los encuestados ha recibido formación reciente en idiomas, ética profesional, certificaciones técnicas específicas o responsabilidad civil.
Estos resultados evidencian que la ingeniería vive un proceso de actualización permanente que va más allá de la mera adquisición de conocimientos técnicos. La formación se extiende de manera transversal a competencias digitales, de gestión, sostenibilidad y comunicación, configurando un perfil profesional cada vez más versátil y preparado para entornos complejos.
Desde la perspectiva del Observatorio, este esfuerzo formativo es un indicador de la capacidad de adaptación del colectivo ingeniero y de su papel clave en la competitividad empresarial, la innovación y la transición tecnológica y energética del país.
